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Güebona bitácora más que peich...

Un Día Cualquiera -- Capítulo 26

¡Crash! El cristal de la puerta se rompió de un golpe propinado por uno de los muertos, pero el metal resistía. Por suerte, los muertos no eran capaces de manipular el pomo, o simplemente no se habían dado cuenta, ya que la puerta no estaba cerrada con llave y abriendo la puerta hubiese sido muy fácil hacer fuerza para reventar el cubo de basura que había puesto para atrancar la puerta. Apunté con el arma y disparé. El zombi que había roto el cristal cayó al suelo con una bala alojada en la cabeza, pero otro le sustituyó. Otro tiro, fallado, y otro más, esta vez mucho más certero,  acabaron con otro muerto. Si no me había equivocado, quedaban cinco. El tiempo pasaba despacio mientras iba acabando con los muertos vivientes. Cuatro, tres, dos... cuando el último se desplomó había tenido que recargar la pistola sólo una vez, ya que apuntaba con cuidado, para no desperdiciar balas. Bajé a la entrada y reforcé la puerta apuntalándola con otro cubo de basura. No parecía haber más zombis por la calle, así que subí a ver a la gente que había ayudado.

 

Al entrar en el piso encontré a uno de los hombres con un machete levantado y con la cara desencajada. Sin duda esperaba ver un muerto viviente... ¿o no? El hombre me dijo nerviosamente que tirase las armas, mientras una de las mujeres salía de un lado con una pistola y me apuntaba. Cuanto gilipollas. Pero eran gilipollas nerviosos y armados, así que lentamente les dije que se tranquilizasen, que estábamos en el mismo bando, mientras dejaba lentamente mis armas en el suelo. El hombre del machete se acercó a recoger las armas. Después me condujeron hacia dentro y cerraron la puerta de la calle.  

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