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Güebona bitácora más que peich...

Un Día Cualquiera -- Capítulo 9

Caminaba por calles muertas. Avenidas, otrora populosas, ahora estaban vacías de gente, con coches vacíos parados en medio de la calzada. Como en la carretera cercana a mi casa. Esta vez no intenté entrar y poner en marcha ningún coche ¿Para qué? Sabía que no iba a arrancar.
De vez en cuando veía algo moverse por el rabillo del ojo y algún muerto caminando, pero los evitaba sin problemas. Había dejado de llover, aunque el día seguía del mismo color gris plomizo y se había levantado un aire que hacía volar hojas de periódicos y bolsas de plástico.
Era una escena desoladora; los periódicos volando, el deportivo vacío, la calle desierta, el muerto que se asomaba por una esquina, el coche tumbado... ¿el coche tumbado? Empecé a correr hacia allí. Era el único coche que parecía haber sufrido algún accidente. Quizás allí hubiese pistas de los que había pasado.


Estaba al final de la calle, que daba a la avenida principal, la columna vertebral de la ciudad. Al llegar a su altura me di cuenta de que las ruedas estaban reventadas. Dentro no había nadie, aunque había mucha sangre seca y...¡Un brazo! Había un brazo seccionado, cortado seguramente por un trozo del parabrisas.


Examiné un poco más el interior del coche, aunque el hecho de tener que agacharme para buscar las cosas consiguió que le pusiese poca atención. No tenía ganas de que un zombi me atacase por la espalda. La idea hizo que un escalofrío me recorriese la espalda y me girase rápidamente.


Nada. Evidentemente, no había nadie. Me reí de mi paranoia, y seguí examinando el coche por fuera. No veía nada especial, aunque claro, yo no soy el CSI, así que seguí mi camino y llegué a la avenida principal. Dios mío...

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