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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006. Resumen
La Iglesia RotondistaComo hace un tiempo que no pongo una entrada en la bitácora que no sea del serial, hoy vamos a hablar de una secta que desde hace unos años se ha implantado con fuerza en este nuestro país, o nación, o estado español, o tierra con casas encima, o pasapalabra: Los Rotondistas. Los Rotondistas son unas gentes pertenecientes generalmente a lo que se ha venido a llamar élite social, nosotros los solemos llamar políticos o más coloquialmente mamones. Estos adoran la forma circular y les gusta verla en todos lados; en las monedas que llevan en su bolsillo, aunque generalmente prefieren verlo en los billetes enrollados con una goma, en las tetas siliconadas de sus mujeres o sus putas(generalmente esto último)... pero no vamos a hablar de estos gustos, vamos a lo que realmente les pone: en ver la forma circular en la carreteras. Esta forma circular se ha venido a llamar rotonda en los últimos tiempos, aunque antes era más conocida como glorieta. ¿Y cual es su función? Su función es la de evitar que el tráfico se paré en los cruces de caminos mediante semáforos o stops. Así, leído suena bien, ¿verdad?. Además, antes las glorietas solían ser llanas, con lo cual veías perfectamente si venía alguien de frente o por los lados. Entonces, ¿qué es lo que pasa ahora? Ahora parece que los políticos han cogido gusto a eso de las rotondas y están cambiando todos los cruces de caminos con semáforo por rotondas. ¿Y cual es el problema? Pues que en muchos casos están mal puestas. Las rotondas funcionan cuando hay un tráfico fluido, pero cuando hay bastante tráfico son unos embudos donde se forman unos atascos que no se formarían con los semáforos de toda la vida. ¿Y por qué? Pues por varias de razones: -Los indecisos, que no se atreven a pasar si ven un coche que empieza a girar la rotonda, a esta situación le ayuda la... -Falta de visibilidad, ya que parece ser que a los Rotondistas les gusta construir rotondas cada vez más altas y llenas de unas zurullos hechos trozos de metal o piedra que extrañamente llaman arte(hoy en día es artista cualquiera, ya comentaré en mi siguiente artículo). Hay más razones, pero esas suelen ser más localistas, es decir, cada rotonda es un mundo, como esa rotonda de un pueblo de Alicante, Teulada, que está en medio de una carretera nacional. ¡Sí señor, con dos cojones! O esas rotondas reguladas con semáforos, ejemplos claros de la estupidez humana. ¿Y por qué se siguen construyendo rotondas, si en muchos casos lo que han conseguido es que zonas sin atascos tuviesen? Hay gente que dice que es porque los Rotondistas son la reencarnación de los antiguos egipcios, y como tales necesitan hacer obras para la posteridad. Otros dicen que es porque ellos no usan la carretera o cuando la usan van con coche oficial, con lo que los atascos les da igual. ¿Y yo que creo? Pues que son políticos y punto. Que cada cual piense lo que quiera... Un Día Cualquiera -- Capítulo 10¿Qué había pasado de verdad? Era una visión apocalíptica. La avenida estaba quebrada, con una enorme grieta, recorriéndola como un río por su cauce. A los lados habían coches, tumbados, torcidos o incluso incrustados contra los edificios, con señales de haber ardido. De hecho, había señales de fuego en muchos lados. Pero lo peor no fue eso. Lo peor fue cuando levanté la vista. Los edificios de la avenida, que habían sido los más famosos y altos de la ciudad, ahora estaban en ruinas, como quemados, dejando sólo la estructura. Esos los que quedaban en pie. Algunos se habían derrumbado, colapsados cuando la estructura dañada no había podido soportar su propio peso. Estaba en el suelo. No me había dado cuenta, pero mis rodillas me habían fallado y estaba en el suelo. Tarde un tiempo que se me hizo eterno en levantarme. ¿La impresión había hecho que me cayese? Noté algo caliente deslizándose por mis piernas. Me toqué. Sangre. ¿Mi sangre? Darme la vuelta. No había nadie. Arrastrarme detrás de un coche. No oía nada. No bajar la guardia. ¿Quien me había atacado? ¿Qué me había atacado? No bajar la guardia. Examinar la herida. Los dos gemelos desgarrados, aunque la herida no era profunda. No bajar la guardia. Herir lo suficiente para hacerme caer. ¿Un ..juego? ¿La sombra que había visto cerca de la casa de mi novia?. No bajar la guardia. Perdía sangre. ¡Me cago en la puta!¡Cabrón!. Sacar vendas. Parar la hemorragia. No bajar la guardia. Un movimiento...no, el viento. Primera herida vendada. Otro ruido. ¿Alguien corriendo?. No bajar la guardia. Segunda herida vendada. No puedo levantarme. Lo vuelvo a intentar. No oigo nada. Desenvaino el machete. Huelo a podrido. No bajar la guardia. Unos pies arrastrándose. Lento, demasiado lento. No me ha atacado un zombi. Pero se acerca. ¿Huelen la sangre? No lo había visto antes. He bajado la guardia. ¡Mierda! Necesito levantarme. Animo. El dolor significa que estás vivo. Venga, capullo, levántate. No volveré a bajar la guardia. Si vivo. Lo tengo encima. Creía que estaba más lejos. Estoy de pie. No puedo correr. Me enfrento al podrido. Está más descompuesto que los anteriores. Golpeo. Pierdo el equilibrio y el machete. Estoy otra vez en el suelo. Una mano podrida me aferra. Es fuerte. Acerca su boca a mi cuello. Mi mano izquierda tantea el suelo. ¡El machete! Lanzo un machetazo. Corto un cacho de carne. No es suficiente. Me muerde. Duele. Duele demasiado. Vuelvo a golpear. Me suelta. Me mira con sus ojos muertos y el machete clavado en la cabeza. Cae. Recojo el machete y el resto de mis cosas. Me levantó y me voy. Intento correr pero no puedo. Camino durante un tiempo. Pierdo sangre. Duele. Caigo. Voy a morir. El Despertar de DiosHubo un tiempo en el que la gente era libre. Hubo un tiempo en el que los niños jugaban en la calle. Hubo un tiempo en el que el mundo era normal. Pero eso ya pasó. ¿Quién nos iba a decir que aquello que soñábamos podría volverse en nuestra contra? Ojalá nunca hubiese dicho "si". Claro, que yo era joven y ambicioso. Mi mujer se mostró exultante cuando le dije que había aceptado el puesto de investigador jefe en Biotech Corporation. Mi Gloria, mi pobre Gloria. El día que llegué a la empresa me encontré con el equipo más competente con el que había trabajado en mi vida. Competente y ambicioso. Ambicioso como Arturus Zmervich, el presidente de la compañía desde que el anterior dimitiese debido al "Asunto Proteus". ¿Y cual era mi cometido? Al principio creí que sería el que me dijeron, intentar recrear unos bioimplantes más resistentes a las enfermedades. Biotech había revolucionado la medicina al conseguir crear clones de brazos, piernas, órganos, piel, etc, utilizando las células madre de los pacientes, reduciendo la posibilidad de rechazo cualquier implantes a cero. Y ahora quería que la gente no volviese a enfermar nunca. Un sueño bonito. Pero irreal. La verdad es que lo que quería el señor Zmervich era conseguir la fórmula de la inmortalidad. Y poder. Y obtuvo las herramientas necesarias gracias al antiguo presidente, que durante años había recopilado la información genética de todos los seres extraordinarios que poblaban el planeta para su proyecto personal. A nosotros nos dió acceso a esos datos, en principio para buscar los genes que volvían a algunos seres inmunes a las enfermedades. Era un iluso, en aquel tiempo no sabía que los datos que nos proporcionaban eran erróneos, y que en realidad nos pasaban datos de otros genes que querían que sintetizásemos y combinásemos. Trabajábamos muy duramente y al final dimos con una fórmula. Y la probamos. Lo que no sabíamos era que estábamos recreando un cuerpo, un cuerpo cuyo cerebro sería "programado" con la mente de Arturus Zmervich, gracias a la tecnología secreta de transmisión de mente del proyecto Proteus. El ser que nació aquel día fue terrible. Habíamos creado a dios. Pero dios era colérico y acabó con la vida de todos los seres que podían oponerse a él. Luego impuso la ley marcial en el mundo. Ahora mata por capricho y toma la vida de quien quiere cuando quiere. Esto debe acabar. Se que ahora me busca, pero he encontrado un medio de escudarme de sus poderes. Y estoy a punto de encontrar el remedio. Todo lo hecho por el hombre el hombre lo puede deshacer. Pero está cerca, está cerca... Un Día Cualquiera -- Capítulo 11¿Estoy muerto? Veo luz. De repente me veo con mi cara pegada en un muro. La luz es rojiza y estoy de pie. Ya no me duele la pierna. Despego mi cara y me giró. Estoy en la ciudad, los edificios parecen haber sufrido bombardeos. Oigo a gente correr, pero no veo a nadie. También oigo gritos y lloros. Miro hacia el cielo y veo nubes bajas y rojas. De repente miro a la calle y veo a una mujer corriendo con un niño en brazos y una niña a su lado. Están aterrorizados. Los intento llamar, pero antes de articular palabra una esfera amarilla surge a su alrededor y comienzan a elevarse. Miro hacia el cielo como suben y entonces me doy cuenta de que hay más esferas que se elevan hacia el cielo. Todas parecen llevar gente, y se les ve feliz, como aliviados. Poco a poco desaparecen todos entre las nubes rojas. ¿Por qué no me llevan con ellos? ¿Por qué me quedo en un mundo desierto? Algo se acerca, algo grande... Me despierto. ¿Cuanto tiempo ha pasado? Estoy en una habitación, en una cama. Por la luz debe ser casi de noche. Me toco el hombro y descubro que lo tengo vendado. Las piernas me duelen, así que miro mis gemelos y veo que también están vendados. Parece que no soy el único superviviente. Intento levantarme, y me da un latigazo el hombro. Me doblo de dolor. ¿Cómo puede doler tanto? Entonces me acuerdo del muerto y de su mordisco. Si es como las películas, me tendría que convertir en zombi. Un mordisco y estás muerto. Intento despejar esa idea de mi mente y me levantó no sin dolor. El hombro arde y siento mil punzadas en los gemelos mientras me acerco a la puerta de la habitación. Abro con todo el sigilo posible y salgo de la habitación con los sentidos alerta. Oigo a alguien canturrear en otra habitación. ¿Una chica? Sigo caminando mientras aguzo el oído. Parece que no se ha dado cuenta. Está en la siguiente habitación, así que sigo caminado renqueante hacia allá. Entro y veo que hay alguien sentado en un sofá. Está de espaldas y sólo veo su cabeza. Miró hacia un lado y veo mi equipo encima de una mesa. Doy un paso en su dirección, pero hago ruido y ella deja de canturrear, se levanta y ... Un Día Cualquiera -- Capítulo 12¿Negra? En ese momento no me fijé en el arma, sólo vi que era negra. Totalmente negra, con el cabello blanco. Entonces vi el arma. Me apuntaba con una pistola. Estaba nerviosa, así que levanté las manos lentamente, mientras decía que se tranquilizase. Ella me miraba sin articular palabra, con el tembloroso cañón apuntándome. Intenté no hacer ningún movimiento brusco cuando me dio una punzada de dolor el hombro, pero la mueca que se dibujó en mi rostro debió tener un efecto tranquilizador, ya que la mujer empezó a bajar la pistola. Entonces el dolor aumento y volví a ver todo negro. ¿Escasez de visitas?: Fórmulas para que vengan a leerteHoy voy a hablar sobre diversas formas de hacer que te lean más, e incluso que te conviertas en un líder de opinión, título que ahora se estila mucho. Una de las formas es poner palabras como tetas, sexo, corridas, anal o big boobs (para los internacionales). Así te aseguras la visita de los más salidos de la red (¡¿internet vale para otra que para bajarse fotos y pelis guarras?!), pero claro, si no pones nada de lo que predicas se quedan en one-view-only, o sea, visitas que te ven una vez y nunca más. Además, puedes ganarte la cólera de los pajilleros.
Un Día Cualquiera -- Capítulo 13Entré en el salón y no había nadie. Busqué por el resto del piso, pero mi misteriosa sanadora no estaba. Recogí mis cosas y me senté en el sillón, esperando que apareciese. Se hizo de noche y no sólo no apareció nadie, sino que el dolor en el hombro se agudizó hasta hacerse casi insorportable. Sin duda, había desaparecido también de mis venas las drogas que mitigaban el dolor. Revisé mi herida, que había evolucionado de un cráter negruzco y supurante ha una herida normal, la limpié como pude y esperé. Esperé hasta que el dolor remitió y entonces me quedé dormido. Al día siguiente nada había cambiado; seguía sin aparecer nadie, aunque yo me encontraba mucho más fuerte que el día anterior. Reflexioné mientras comía los restos de comida que quedaban por la cocina y decidí que no podía seguir esperando. Dispuse mis armas por el cuerpo, y me deshice de casí todas las demás cosas, excepto el mapa, los prismáticos y un mechero. Cuando me dispuse a salir un espejo en el armario del recibidor me devolvió una imagen alienada de mi mismo. Allí estaba yo, con unos pantalones vaqueros sucios y rotos por la zona de los gemelos, una camiseta aun más rota y llena de sangre por el lado izquierdo, y colgando por la espalda y por mis costados, un daisho, el machete en la pantorrilla y las armas de aire comprimido... necesitaba algún arma de fuego de verdad. Tiré la armas de mentira y salí a la calle otra vez, dispuesto a enfrentarme de nuevo con el apocalipsis... Últimas noticias cinéfilas |
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